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Lunes, 01 de Mayo de 2017.

Tiempo de Historia nació de una previa idea editorial con el objeto de que Triunfo consiguiera, a través de una publicación filial, la manera de informar de dos temas muy unidos a la misma esencia de la revista: la II República y la Guerra Civil.
Muy pronto el nuevo mensual superó la subordinación inicial para adquirir una rigurosa personalidad propia como referente de indiscutida solvencia al abarcar en su contenido no sólo una muy amplia y variada compilación de temas históricos de todas las épocas y lugares, sino dedicando muy especial atención a los testimonios personales, característica que le diferenció profundamente de otras publicaciones similares por su contundente relevancia a la hora de esclarecer los abundantes equívocos surgidos sobre hechos indiscutibles de la historia reciente.
En Tiempo de Historia publicaron sus trabajos más de cuatrocientos expertos sobre los muchos temas de todo género que la revista abordó, incluidos los testigos que protagonizaron o presenciaron los acontecimientos ocurridos. Sería imposible por obvias razones citar individualmente sus nombres como lo merecieron. Afortunadamente, tan espléndido trabajo ya no se perderá en el olvido sino que, gracias a la versión digital que sigue a estas líneas, Tiempo de Historia perdurará en el tiempo para que investigadores y estudiosos del futuro sepan de su importante valor histórico y testimonial.
Por su significación y en nombre de los que hicieron la revista, éste es el lugar adecuado para ceder la palabra a su director, el inolvidable Eduardo Haro Tecglen, reproduciendo su “Adiós a todos” publicado en el postrer número: «Este número especial es el último de “Tiempo de Historia”. Nuestra revista comenzó a publicarse en diciembre de 1974; termina en julio de 1982. Explicamos entonces nuestro propósito de relatar unos hechos que hasta entonces habían sido tergiversados, manipulados, deliberadamente utilizados para sostener una determinada política; y el de aportar testimonios personales, relatos de testigos, análisis de nuestra más reciente etapa –la guerra civil, sus antecedentes, sus consecuencias-, completados por los de otros tiempos y otros países. No garantizábamos que fuese posible toda la objetividad y la falta de prejuicios que deseábamos porque en primer lugar estaba nuestro deseo de humanizar la Historia, y hasta de personalizarla en sus protagonistas. Quizá esta misión se ha agotado en sí misma, al cabo de casi nueve años. [...] Decimos, por lo tanto, adiós: no sin dolor. Llegar a este final quizá sea, también, la última lección que nos da la Historia. Quede aquí nuestra gratitud para quienes nos han leído a lo largo de estos años, para los que se han mantenido como tales hasta el último momento y para nuestros colaboradores; ellos han hecho posible, con sus trabajos, que lo que nos habíamos propuesto al principio haya podido ser una realidad».
Si refiriéndome a Triunfo Digital destaqué la importancia de la valiosa colaboración prestada por Severiano Hernández, pecaría de injusto si al presentar Tiempo de Historia no reseñara la notable labor llevada a cabo por el propio Severiano en el proceso de digitalización de la revista, realmente fascinado por la calidad de su contenido.

José Ángel Ezcurra




(c) Ediciones Pléyades SA